Bar Imperi
Un bar de toda la vida, sencillo y sin pretensiones, de esos que conservan el ambiente auténtico de pueblo. Solemos parar aquí a desayunar cuando bajamos a Ciutadella: un café, una ensaimada recién hecha o alguno de sus “llongets”, los bocadillos menorquines. Abre desde primera hora y casi siempre está lleno de gente local.
A tener en cuenta
Es un bar de pueblo, no un sitio de brunch ni de cartas largas.